María de Heredia. Evolución de la Capellanía. 1680 a 1856
Evolución de la capellanía de María de Heredia.
Sabemos que el 5 de septiembre de 1680 se nombra por administrador a Alonso
Gómez, lo que nos indica que María de Heredia había fallecido en esa fecha. Si
nos remitimos al codicilo de 5 de agosto de 1680, nos hace pensar en que por
esos días debía estar ya enferma.
Pero veamos todo el proceso seguido para el nombramiento del capellán:
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El 13 de septiembre se nombra como notario de la comisión para la elección
de capellán al cura, el licenciado Manuel Fernández Caballero, cura propio de
Jerte.
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El 12 de octubre de 1680 los tasadores nombrados: Sebastián Durán y
Alonso Merino de Diego, tasan las propiedades, coincidentes con las nombradas
al principio de este apartado. Apenas hay diferencias. Aquí se indica que
Alonso Trabado debe 300 reales de la casa que le “mandó”. También que María
pagaba datas en Vadillo pero no saben cuánto, sólo que estaban cargadas sobre
el prado de Regajo Serrano.
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Posteriormente se pide al cura que remate y nombre administrador. Lo hace
el 14 de octubre en la persona de Francisco Montero Susaño. Al día siguiente lo
notifica.
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El 31 de ese mismo mes se abre el proceso de petición de la capellanía de
Alonso Gómez, de órdenes menores.
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El 19 de octubre se había puesto el edicto de petición en las puertas
principales de la iglesia de Jerte, para conocimiento público general.
Permaneció los diez días reglamentarios, hasta el 29 que se retiró.
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El cura aporta la partida de fe de bautismo: “Alonso Gómez, hijo de
Roque Gómez y María de la Cruz, le bautizó el 27 de diciembre de 1663 el cura
teniente Francisco Beato. Fue su padrino Rodrigo Montero”
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Sigue un rosario de notificaciones al Vicario de Cabezuela y al cura de
Jerte a principios de noviembre.
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Se reciben las notificaciones el 18 de noviembre de 1680.
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Se hace comparecer a cuatro testigos que contestan a las cuatro preguntas
de rigor sobre el candidato. En este caso son Francisco Antón, de 62 años;
Pedro Cano, de 60; Catalina Martín, viuda de Alonso Montero, de 65 años; y
Sebastián Durán, de 73. El que toma testimonio es Francisco Beato, como notario
apostólico.
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Se añade el título de órdenes, en latín.
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El traslado de los autos se realiza el 18 de noviembre.
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Y es el 14 de diciembre cuando se nombra definitivamente capellán a Alonso
Gómez.
De los dineros que obtenía la capellanía, rebajados los gastos, se calcula
le quedaría al capellán sobre 50 ducados al año, unos 550 reales.
Los capellanes.
Alonso Gómez (1680 – 1711)
Como hemos dicho fue el primer capellán. El parentesco que le relacionaba
con la fundadora era que la madre de Alonso Gómez era prima hermana de María de
Heredia.
Alonso Montero (1711 – 1750)
Solicita la vacante como sobrino carnal de Alonso Gómez.
A la muerte de éste optan al cargo tres opositores:
– Antonio
Gallego Zancudo, estudiante gramático, hijo de D. Diego Gallego Zancudo,
abogado de los Reales Consejos.
– Alonso Beato,
clérigo de menores.
– Alonso Martín,
con parentesco de sexto con segundo grado.
Es digno de tener en cuenta las observaciones y alegaciones que presentan
los representantes de estos tres candidatos. Al parecer a Alonso Beato ni se le
consideraba pariente de la fundadora y además pertenecía a una familia “rica”,
con rentas para él sólo superiores a los 1.000 reales de vellón al año. El más
pobre era Alonso Martín y con el mismo grado de parentesco que el candidato
Antonio Gallego Zancudo, 6º con 2º grado. Al final se impuso la pujanza de
Diego Gallego Zancudo con cargos privilegiados en Jerte y buenos contactos en
Plasencia, donde por tiempo residía.
Antonio Gallego Zancudo (1750 – 1762)
Tras un largo litigio que dura desde principios de 1751 hasta el mes de
diciembre de 1752 adquiere la propiedad de la capellanía. Su padre, Diego
Gallego Zancudo es abogado de los Reales Consejos, está bien asentado en la
localidad tanto económica como socialmente y busca la promoción de sus
vástagos.
Sabemos que, en el año 1762, renuncia a la capellanía por “haver pasado al
estado de matrimonio D. Antonio Zancudo, vecino de esta ciudad de Plasencia”.
Se casa en esa misma ciudad, en la que se ha avecindado, después de una
estancia “bastante larga” en la ciudad de Toledo.
Se abre de nuevo el procedimiento para el nombramiento de capellán.
Otra vez concurren tres opositores:
– Diego Zancudo,
estudiante gramático, hermano del capellán anterior.
– Francisco
Montero[3], mayor de diez años.
– Alonso Martín
Trabado, clérigo de menores en el colegial de la Purísima Concepción de
Plasencia (seminario diocesano).
[3] Los procesos eran tan lentos y largos que este pretendiente a la
capellanía se casaría antes de terminar todo el procedimiento, quedando
descartado del nombramiento.
Diego Zancudo (1762 – 1778)
El siguiente beneficiario es Diego Zancudo, que a lo largo de estos años
adquiere el título de cura. Muere en Logrosán siendo párroco en esa localidad.
Vuelven las pretensiones con dos nuevos opositores:
– Cayetano
Montero como padre de Antonio Montero.
– Eugenio
Francisco Montero, presbítero y capellán de la Capellanía de María García la
Andaluza.
Antonio Montero Zancudo (1782 – 1801)
El 6 de marzo de 1782 adquiere el beneficio de la capellanía Antonio
Montero, hijo de Cayetano Montero. El aspirante tenía más de 10 años y menos de
13, cuando en 1778 se inicia todo el procedimiento para nombrar capellán. Al
final lo consigue con la condición que se tonsure dentro de los cuatro meses
siguientes. El 31 de marzo de ese mismo año presenta la documentación de la
tonsura. La toma de posesión de la capellanía se hizo en la parroquia de Jerte,
ante el cura rector Bachiller D. Miguel de la Vega, el 21 de mayo de 1783.
Fallece el 26 de febrero de 1801, siendo cura rector de la parroquial de
Garganta la Olla.
A continuación, opositan:
– Eugenio
Francisco Montero, presbítero de Jerte.
– Domingo
Cepeda, estudiante en Plasencia. Hijo de Antonio Cepeda y Francisca Sánchez Montero.
Eugenio Francisco Montero (1801 – 1816)
Fallece el 16 de febrero de 1816, opositando:
– Ramón Montero,
hijo de Juan Montero.
– Antonio
González, hijo de Tomás González y María Gallego.
– Antonio Torres
de Castro, hijo de D. Juan Zacarías Torres de Castro, abogado de los Reales
Consejos…[4]
[4] D. Juan Zacarías Torres de Castro presentó como candidatos al
citado Antonio, su hijo, para esta capellanía y para la de María García la
Andaluza. Era abogado de los Reales Consejos, hijosdalgo, Regidor perpetuo de
la ciudad de Plasencia y su noble Ayuntamiento, juez subdelegado General de la
Nueva población de Villa Real de San Carlos, donde hoy se encuentra el Centro
de Interpretación de Monfragüe y que se había creado poco antes para facilitar
y controlar el comercio en esa ruta al paso por el Tajo.
Ramón Montero (1817 – 1835)
Se le adjudica como pariente más próximo y que reúne las condiciones
exigidas. Pero en 1835 se produce una nueva vacante por “no haberse ordenado
insacris”.
Ante esto, sólo oposita Alfonso o Alonso Cepeda, clérigo tonsurado.
Alonso Cepeda (1836 – 1856)
En él convergen definitivamente las dos capellanías de Heredia y García la
Andaluza.
Evaristo Rodríguez Blázquez (1856 -…)
Tras la muerte de Alonso Cepeda, Manuel Rodríguez reclama ambas capellanías
en nombre de su hijo Evaristo.
Conclusiones:
Hay una gran diferencia entre estas capellanías y otras memorias pías, como
la de Catalina Jiménez. Mientras que, en esta última, con el paso del tiempo se
hace más difícil encontrar o mantener al patrono (que percibía por el oficio el
diez por ciento), las capellanías parecen más atractivas y una buena manera de
dotar económica y socialmente a segundones de las familias mejor establecidas
de Jerte. Sencillamente porque todo el dinero neto repercute en misas que
percibe el capellán por su trabajo. No está de más el dicho popular tan
extendido en nuestra zona “que lo ganaban cantando”.
Incluso queda la tentación de solicitarla por parte de descendientes como
Torres de Castro, cuya abuela Angela de Castro Beato pertenecía a la familia
con más poder en los siglos XVII y XVIII en Jerte, emparentada con hijosdalgo
de Serradilla, y avecindados en Plasencia donde ejercen cargos públicos de
importancia[4]. Y aunque no consigue la de las Heredias, sí logra la de la Andaluza para
otro de sus hijos, Vicente Torres de Castro.
Otro aspecto de interés es el nombramiento de patrones de estas propiedades
que se encargan de que estén bien atendidas en su producción y al día en las
rentas. Uno de éstos fue Alonso Delgado que, tras su muerte, al no dejar hijos,
funda otra capellanía de menor importancia.
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