Análisis de los diezmos de Jerte en el siglo XVIII.




Una forma de acercarnos a la realidad socioeconómica y religiosa de Jerte en esa época.

Para comprender la economía del siglo XVIII es imprescindible acercarnos al sistema tributario de los diezmos, que ejercía un verdadero control de lo que se producía, derivándolo a la iglesia y también al estado. Un análisis de estos datos es imprescindible para conocer la evolución de la economía local y sus transformaciones.

En el sentido religioso cobra sentido porque una parte de estos diezmos fueron los que se usaron para la reedificación de la nueva iglesia en 1755.

Ingresos de la Iglesia de Jerte.

Hemos consultado unos pocos documentos que nos informan de los ingresos de la Iglesia para su manutención. En general se trata de unas cantidades adecuadas para el sustento y decoro de los oficios religiosos.

Uno, que ya hemos comentado en otro apartado, es el que registra el libro de becerro, de 1687.

Otro, de carácter civil, es el interrogatorio de 1753. En éste se especifican los productos que diezman en Jerte. Además, se hace un promedio de ellos a mediados del siglo, que podríamos tomar como referente.

Creemos que merece la pena conocerlos, porque más adelante manejaremos estos datos, pero de forma global, como aparecen en los libros de fábrica.

… los diezmos eclesiásticos, su aplicación y distribución en la forma a saber: de todos los frutos que se cogen y ganados que se crían (a excepción de las legumbres) se paga el diezmo común de diez uno y de cinco medio, y lo mismo del rediezmo que se reduce a castañas reboldas, higos, rentas de casas, molinos y pollos que se paga a la dignidad episcopal de Plasencia, con la advertencia que de por el fruto de castañar reboldo propio de esta villa que no se coge se pagan a la misma dignidad trescientos reales vellón en cada un año y el referido diezmo común del cabildo de aquella santa Iglesia (…) al colegio seminario de dha ciudad de Plasencia por el préstamo, a la fábrica de dha Santa Iglesia, a la de esta villa, y al cura propio de ella (…) y no se paga primicia al cura rector de la Iglesia de esta villa mástixo? En quien se halle subrogada”.

El diezmo de “menudos, estaría formado por “(…) el diezmo común que comprende en esta Diezmería las especies de que se hará mención (…), vino (…) aceite (…) cebada (…) centeno (…) lino (…) becerros (…) chivos (…) cerdos (…) y mozos de soldada. (…) el diezmo de mielceraenjambres y quesos que corre unido a ellas”.

Así mismo se paga el diezmo mayor de castaña injerta segregado del antecedente (…) que ordinariamente produce a los diezmeros que lo toman por su cuenta. También se paga el rediezmo cargado en las castañas reboldas del Baldío común, rentas de casas, molinos, higos y pollos según costumbre en esta “diezmería.”

A éstos habría que añadir los diezmos, incorporados más tarde, del grano, poco significativos durante años, y que casi siempre corren unidos a los otros.

La aclaración anterior es necesaria para comprender los listados de diezmos que hemos obtenido de los libros de fábrica. Se organizan casi exclusivamente en los dos puntos básicos: menudos y de castaña injerta.

En las siguientes páginas vamos a intentar aproximarnos a los ingresos obtenidos y asentados por la iglesia de Jerte mediante gráficos cada cuarto de siglo. Nos iniciaremos en 1727 y concluiremos en 1825. Se trata de una serie de casi un siglo que, creemos, permitirá tener una visión global de la evolución de los diezmos, y de la misma producción económica del pueblo. Aún a sabiendas que muchos productos no estarían completamente diezmados, y que éstos dependerán del valor en que se arrienden, no de la realidad productiva de ese año, creemos que pueden indicar tendencias al alza o a la baja en la producción global.

Para analizarlos mejor los he agrupado en cuartos de siglo. Creo que se puede apreciar a simple vista mediante los gráficos posteriores la evolución de los mismos.

Los años en que aparecen separados los dos conceptos se han respetado y sumado para obtener el total, sirviendo de base de referencia para los años en que se anotaron conjuntamente.

Veamos los datos. (Los últimos años se anotaron en reales, pero para una mayor claridad se han igualado todas las cantidades a maravedís)

Diezmos de Jerte 1727 a 1750

Años

Menudos

Castaña

Total

1727

31111

17272

48383

1728

41749

14422

56171

1729

43722

17584

61306

1730

41311

15074

56385

1731

31744

16122

47866

1732

39324

15282

54606

1733

32256

16963

49219

1734

47324

1735

59373

1736

59496

1737

40556

21898

62454

1738

46100

19607

65707

1739

48814

22676

71490

1740

51582

23763

75345

1741

64744

1742

37826

15933

53759

1743

54978

1744

64147

1745

57764

1746

43347

1747

52042

1748

36022

20364

56386

1749

30222

18303

48525

1750

32776

20808

53584

Diezmos de Jerte 1751 a 1775.

Años

Menudos

Castaña

Total

1751

68240

1752

51796

1753

43912

1754

52138

1755

52360

20128

72488

1756

50320

17680

68000

1757

51801

17578

69379

1758

52508

25207

77715

1759

40094

24982

65076

1760

41396

23518

64914

1761

40921

20514

61435

1762

50744

23224

73968

1763

55148

37713

92861

1764

58370

36704

95074

1765

56759

56866

113625

1766

58982

31538

90520

1767

51368,5

1768

51368,5

1769

55130

44296

99426

1770

43711

43685

87396

1771

38627,5

46500

85127,5

1772

42822

40556

83378

1773

45587

40129,5

85716,5

1774

45587

40129,5

85716,5

1775

55481

31963

87444

Diezmos de Jerte 1776 a 1800.

Años

Menudos

Castaña

Total

1776

68429

56407,5

124836,5

1777

87293

43565

130858

1778

69555

57407,5

126962,5

1779

69849

25581,5

95430,5

1780

68699,5

42504

111203,5

1781

86516

30337

116853

1782

77236,5

45148

122384,5

1783

82404,5

45186

127590,5

1784

78111

51704

129815

1785

86590,5

49115

135705,5

1786

72163

52741

124904

1787

83489

49111

132600

1788

75406

42880

118286

1789

87332

43444,5

130776,5

1790

87596

23244

110840

1791

109886,5

44515

154401,5

1792

93553

31639

125192

1793

108664

11692

120356

1794

149190,5

6800

155990,5

1795

74070

18039

92109

1796

143882

37636

181518

1797

127422

23973

151395

1798

140071

14861

154932

1799

146908

28711,5

175619,5

1800

94444

31922

126366

Diezmos de Jerte 1801 a 1825.

Años

Menudos

Castaña

Total

1801

151626

12088

163714

1802

99144

17064

116208

1803

48958

6719

55677

1804

8908

8908

1805

92225

15112

107337

1806

75690

11470

87160

1807

94024

20317

114341

1808

93500

16222

109722

1809

68429

68429

136858

1810

68429

68429

136858

1811

68429

68429

136858

1812

68429

68429

136858

1813

68429

68429

136858

1814

68429

68429

136858

1815

68429

68429

136858

1816

68429

68429

136858

1817

68429

68429

136858

1818

68429

68429

136858

1819

68429

68429

136858

1820

68429

68429

136858

1821

68429

68429

136858

1822

68429

68429

136858

1823

68429

68429

136858

1824

68429

68429

136858

1825

68429

68429

136858

Comentarios y gráficos relativos a los diezmos. 1727 – 1825.




Diezmos de 1727 a 1750

 Durante este periodo la tendencia general es de mantenimiento, casi uniforme. Las pequeñas variaciones parece que tienen que ver más con una costumbre de arrendamiento del diezmo que minimiza las adversidades climatológicas y las oscilaciones del mercado que las propias condiciones climáticas. 

El diezmo de castaña, sospechosamente estable, nos puede inducir a pensar en un sistema de arrendamiento con gran tradición. Las oscilaciones para un periodo de 25 años no llegan a doblar las cantidades entre el año más ventajoso y el de mayores desastres. El valor porcentual de cada producto queda reflejado en el gráfico, promediando un tercio para la castaña y dos tercios del total para los menudos. Es decir, el peso en la producción de castañas del pueblo podría ascender globalmente a un tercio del total.


 

Diezmos de 1751 a 1775

En este tercer cuarto de siglo se mantiene casi la misma tendencia de los años anteriores. 

Destacan las dos caídas del 1753 y 1766-1768, ambas con valores parecidos a los peores del periodo anterior. Pero mientras que la tónica del primer perfil que mostrábamos la marcaban los altibajos de los “menudos”, en ésta, y sobre todo a partir de 1762, la curva total adquiere el perfil propio de la castaña injerta, tendiendo a estabilizarse los diezmos generales, al alza, que elevan el total de forma general. 

El incremento puntual de la castaña, y su caída posterior hacia 1770, indica una nueva fase para este diezmo. Llama la atención cómo el valor obtenido por la castaña injerta de 1770-1774 duplica los valores medios del segundo cuarto de siglo, alcanzando en algún año, y superando, lo recibido del diezmo de menudos. La causa habría que buscarla no en el aumento de producción, sino en el alza de precios de la castaña blanca. Además, es un periodo de subidas de precios generalizado, ocurriendo lo mismo con los granos como veremos en este apartado más adelante.

El valor porcentual de ambos diezmos sufre una fuerte variación. Los valores absolutos de los dos aumentan en general. Pero mientras los menudos lo hacen de forma ligera, los de castaña llegan a duplicar o triplicar los valores más bajos del periodo precedente. Si como acabamos de decir arriba no parece que su causa sea el aumento de las fanegas recogidas, y la producción debió empezar a decaer entonces, sólo nos queda la posibilidad del aumento del precio, ante la ruina del castañar en otras zonas productoras.

 

Diezmos de Jerte. 1776-1800

 

El último cuarto de siglo se nos muestra como un verdadero dislate en cuanto a diezmos recibidos. 

Lo primero que podemos observar es el incremento general de los mismos:

1.     Los diezmos de menudo, que tradicionalmente se mueven entre 40.000 y 50.000 mrs. al año, se disparan en torno a los 80.000 mrs/año. La última década del siglo se sitúa en unas cantidades inimaginables para los años antecedentes, superando con creces los 100.000 mrs. y acercándose a los 150.000 mrs para un solo año de los diezmos de menudos. Este incremento nos está diciendo a las claras que se está produciendo más, en general, de los productos que conforman esta partida. En la proximidad del nuevo siglo el incremento es más espectacular, pero entra en un periodo de fuertes oscilaciones. Es posible que este incremento sea consecuencia tanto de una revisión realista de los arrendamientos de diezmos, vinculándolos de forma clara con la producción real, y el aumento de precios de mercado, consecuencia de cosechas catastróficas y desastres de las guerras de fin de siglo.

·        Los diezmos de castaña injerta, con fuertes oscilaciones definen una situación de mercado incierta. Y aunque la media, al menos hasta el 1786 se mantiene en unos niveles muy aceptables, cae a partir de esta fecha, recogiendo los mínimos del siglo, al menos de los datos que disponemos, por debajo incluso de 10.000 mrs., en 1790. Si como podemos deducir, los precios de mercado se situarían en niveles elevados, la caída sólo nos podría estar indicando la caída brutal de la producción de castaña blanca.

·        La comparación entre ambos diezmos, en su valor relativo para estos 25 años, lleva una línea casi antagónica en los momentos de máxima fluctuación. A la par que los de castaña decrecen, los de menudos aumentan. El valor relativo de la castaña se minimiza hasta valores próximos al 10 %. La importancia de este cultivo, en estas fechas en Jerte se constata que ha bajado mucho en la renta media de las familias jerteñas. La conclusión lógica está en que a la vez que se produce una caída en la producción del castañar los jerteños se dedican inmediatamente a reconvertir su producción, consagrando sus fuerzas en otros cultivos: vid, sobre todo, que debió aumentar considerablemente, y la diversificación de productos básicos (granos) como veremos en el breve comentario de los diezmos de grano.


Sólo a modo de ejemplo intercalamos la comparación entre los valores relativos de los dos diezmos para el periodo de 1776-1800. Donde se ve claramente como la proporción del diezmo de castaña pierde peso respecto del de menudos.



 (En azul los menudos, el resto de castaña injerta)

 

El último cuarto de siglo que vamos a comentar se corresponde con el siglo XIX, incluyendo en este periodo la guerra peninsular y la situación desastrosa del pueblo.

 

Diezmos de Jerte, 1801-1825

 

Las oscilaciones del periodo anterior se acentúan, dando lugar a cantidades imprevisibles de un año a otro.

Estas variaciones tienen su raíz en los diezmos de menudos, ya que el de castaña, en mínimos históricos, tiene un peso específico pequeño en el total de los diezmos. 

Se aprecia como la castaña registra valores inferiores a los del siglo anterior, buena muestra de la decadencia del castañar [1]. 

[1] Esta sensación pesimista, de decadencia se nota en el interrogatorio de 1791.

El fuerte incremento del resto de productos habla a las claras que rápidamente los jerteños, como el resto del valle suponemos, buscó alternativas económicas, presentes desde tiempos atrás, con la producción vinícola [2]. 

[2] Es significativo el número de cubas del vino que se quemaron en el incendio de Jerte. Según los cálculos fueron sobre 600. Si pensamos que había menos de 300 casas, hace una ratio de más de 2 cubas por casa, y algunos de estos depósitos tenían gran capacidad (recuérdese que hasta hace poco se guardaban en las bodegas del pueblo cubas de 600 y hasta 900 cántaros).

Este periodo nos habla de una nueva estructura o modo de vida. La estabilidad que veíamos hace cien años, con pocos ingresos, se ha transformado en una percepción de los diezmos más dinámica e imprevisible, pero que en conjunto supone unas cantidades medias bastante mayores. 

El hundimiento del castañar parece evidente.

La falta de datos en torno a 1809 se corresponde con la ausencia de diezmos y las dificultades de anotación de los mismos por el desastre general de la villa. La falta de claridad de estos datos también se corresponde con la anotación que encontramos en los libros de fábrica [3].

[3] Nota al folio112 vuelto: “Las cuentas tomadas a Lorenzo Buezas Mayordomo que fue de esta fábrica desde el fallecimiento de su antecesor Antonio Gallego hasta fin del año de mil ochocientos seis que faltan de este libro se formaron y firmaron con separación del mismo libro a causa de haberse hallado éste en aquella sazón por haber sido llamado por el Tribunal eclesiástico de la ciudad de Plasencia  en el oficio del Notario Dn Francisco Serrano Álvarez donde permaneció algunos años, quedando referidas cuentas custodiadas en el oficio del referido infráscrito  Notario y Escribano para unirlas a este dicho libro luego que se devolviese. Y con motivo de haber sido quemado este pueblo por el enemigo y haberse abrasado como las demás casas del Pueblo hasta los cimientos la de dicho Escribano y perecido en el incendio cuantos papeles tenía en el oficio antiguos y modernos entre estos padecieron la misma suerte referidas cuentas por desgracia; aunque por fortuna se conserva en la memoria y en el libro de asientos del Mayordomo sucesor Francisco Gregorio Sánchez…”

 

Los diezmos de granos

A pesar que sólo hemos podido contar con una serie limitada de los diezmos de granos, se pueden sacar varias conclusiones. Del análisis somero de los datos que disponemos queremos mostrar las principales ideas:

·        Su valor, en conjunto, es mucho menor que el de otros diezmos, y depende más del precio de mercado, al entregarse en especie y tasarse a los precios corrientes de la fecha. 

·        Sólo en las ocasiones en que los precios suben mucho, y la producción aumenta de forma espectacular, en torno a 1790, se observan cantidades importantes, pero que no llegan en ningún caso al 10 % del total de los diezmos

Se confirma así la escasez de granos, como zona deficitaria, y la necesidad perenne de adquirirlo en mercados comarcanos. 

·        El fuerte incremento que experimenta se corresponde con el hundimiento del castañar, que como hemos indicado, obliga a producir alimentos básicos (trigo), del que tradicionalmente se producía muy poco, ya que buena parte de esta alimentación se basaba en la propia castaña.

·        El cereal más extendido era el centeno, con precios iguales o ligeramente mejores que la cebada. 

·        Sin embargo, en el tiempo en que la producción de castañas baja, el aumento de trigo es enorme, duplicándose. Además, se marca un hito en 1790, superando las 7 fanegas de este cereal. La falta de alimentos y la carestía de la vida podrían ser los motores para esta siembra generalizada.

·        La inestabilidad de los precios nos muestra grandes oscilaciones. Éstos se correlacionan bastante bien entre el grupo de cereales que estamos comentando, sufriendo alteraciones constantes casi de un año para otro. La política de acaparamiento de productos para su posterior encarecimiento y enriquecimiento rápido por los estamentos privilegiados, típica de la sociedad del antiguo régimen, se mantiene en zonas rurales, afectando negativamente a una previsión y mejora de la pequeña organización agrícola.

·        El incremento hacia 1803 del diezmo de granos suponemos responde al encarecimiento del trigo, como parece apuntar en el gráfico de los precios. Sobre este particular no tenemos más noticias por la falta de cuentas como se ha observado antes.

En otro momento se incluirá las series de precios y diezmos percibidos con la incorporación de los gráficos siguientes:

Gráfico de diezmos percibidos del grano (en reales). 1770-1816

Gráfico de los diezmos percibidos (en fanegas)

Gráfico de precios de cereales. 1770-1816

Los diezmeros.

A lo largo de las fechas que venimos trabajando aparecen, en los documentos consultados, personas que en pequeños periodos de tiempo cobran los diezmos. Son los arrendadores.

Unas veces toman en arriendo los de menudos. Otras las de castañas. Y en ocasiones ambos diezmos coinciden en una misma persona. También hay años en que desconocemos quién fue el encargado de cobrar tales impuestos. 

No es un dato que aparezca de forma regular. Hay que tener en cuenta que la presentación de cuentas se hacía al año siguiente de haberse cobrado. 

Sólo el periodo posterior a la guerra de la Independencia, y con unas condiciones tan adversas, no se recogen lo percibido de los diezmos [4] o al menos no constan las cantidades.

[4] En la notación de 1809, dice: “no hubo Dmo (diezmo) de grano el año y frutos de 1809 a cargo de este maymo pr qe las tropas incendiaron con el pueblo las mieses qe havia en las Eras = 00000”. Sin embargo, en las cuentas que más tarde se presentan aparecen las cantidades reflejadas en las páginas anteriores.
En el año siguiente se vuelve a indicar: “Tampoco ha percibido este Maymo del cillero cosa alguna pr el Dmo del grano del año y frutos de 1810 ______00000”.
Y aún en las cuentas presentadas en 1811, se anota en el diezmo de granos: “no lo ha percibido aún del cillero”.

Así, es posible que los datos reflejados en las fechas de 1809 a 1812 correspondan a los años posteriores a la guerra de la Independencia.

Destacan como diezmeros, o dezmeros, varios vecinos de Tornavacas, y otros muchos de Jerte. Aunque no faltan de otros pueblos de alrededor, extraña la ausencia de cabezueleños, máxime cuando conocemos por otros documentos su relación con los créditos y préstamos de dinero [5].

[5] Ver el apartado correspondiente a la donación de Rodrigo Montero y María Delgado, en 1616, entre otras referencias.

También, nos consta, hubo más de un litigio para poder hacer efectivas las cantidades que estos arrendadores debían pagar. En los libros de fábrica se recogen gastos de viajes para su cobro, recursos judiciales y otros pagos por este concepto.

Sólo a modo de resumen nombramos a los dezmeros: [6]

6] El año que indicamos aquí es el de presentación de cuentas. Así, el arrendador que aquí aparece lo fue del año antecedente al de la fecha.

 

Las columnas se corresponden con:

año nombre vecindad arrendador de menudos nombre vecindad del de castaña injerta

1732

José Fernández Cuesta

Tornavacas

Diego Zancudo y consorte

Jerte

1733

Bernardo Alonso Barriga

Jarandilla

Diego Zancudo y consorte

Jerte

1738

Juan Núñez de Gaspar y consorte

Tornavacas

Baltasar delgado y consorte

Jerte

1739

José Fernández Dávila y consorte

Valverde de la Vera

José Merino y consorte

Jerte

1759

Juan Durán

Jerte

Manuel

Tornavacas

1760

Agustín Tovar

Tornavacas

1761

Manuel Benito

Tornavacas

1764

Antonio Flores y consorte

Jerte

Alonso Zarza y consorte

Jerte

1765

Alonso Zarza

Jerte

Manuel Benito y consorte

Jerte

1766

José Lucas

Tornavacas

1768

Pedro Alonso y consorte

El Torno

1769

Francisco Rubio y consorte

Jerte

1772

Juan Durán y consorte

Jerte

Francisco Muñoz Carrón y consorte

Jerte

1779

Francisco Méndez y consorte

Jerte

1796

Administrador: D Eugenio Francisco Montero, presbítero

1808

Francisco Estar

Jerte

1809

Administrador: Antonio Cepeda

Jerte

1810

Antonio Cepeda

Jerte

Antonio Cepeda

Jerte

1811

José Tirado

Navaconcejo

1813

Antonio González

Jerte

Antonio Cepeda

Jerte

1814

Dr. Félix Caleya, cura

Jerte

Dr. Félix Caleya, cura

Jerte

1815

Tomás González y consorte

Jerte

José Donaire

Navaconcejo

1816

Gregorio Garabato y consorte

Tornavacas

Francisco Martín del Río

Jerte

1817

José Balonga

Tornavacas

Domingo Cobos

Tornavacas

1718

Tomás González

Jerte

José Justas

Tornavacas

1819

José Justas

Tornavacas

1820

Cura de Jerte

Jerte

Francisco Estar

Jerte

1822

Antonio García Alonso

Jerte

Antonio García Alonso

Jerte

1823

Tomás González

Jerte

1824

Tomás González

Jerte

1833

D. Bruno Miranda, cura

Jerte

1835

D. Alonso Beato

Jerte

[Por último, queremos comentar que el dezmero del grano solía ser el encargado de la Cilla [7]. Sabemos de esta localización por algún censo o reconocimiento en el que se nombra al cillero y se la sitúa en ese lugar. La cilla tenía por función recoger los granos y frutos procedentes de los diezmos.

[7] Hoy en Jerte se mantiene la calle Cilla, que une la calle mayor con la salida al puente del río. La cilla es muy posible que se correspondiese con la casa que mi bisabuelo José López compró y que posee hoy su hija Severa, dando a tres calles: la principal o mayor, la que antes hemos dicho o Cilla y la de la Barrera. En la escritura referida, de Diego Cepeda, como heredero de su hermana Ana Cepeda, con fecha de 7 de abril de 1743, reconoce que tiene una casa con cargas a favor de la cofradía de las Ánimas del Purgatorio, que linda, con las “casas de Diego Zancudo que hoy hacen de cilla”, en la zona que venimos refiriendo.

Concluyendo esta entrada podemos ver con claridad de dónde provenían los ingresos de la iglesia a través de los diezmos. Unos impuestos directos sobre lo producido y que cargaba fuertemente sobre el valor bruto de la producción. Indicando los productos que diezmaban y sus cantidades podremos conocer la producción jerteña y llegado el caso ver si correlaciona con la de otros pueblos del valle.

Del mismo modo hemos comprobado cómo evoluciona en Jerte a lo largo de un siglo, los altibajos que sufre y las tendencias que nos sugieren con la caída del castañar y la sustitución por otro producto muy significativo en el pueblo, el vino.

De la inestabilidad de finales del XVIII y el principio del XIX.

Y de algunas personas arrendadores del diezmo en nuestra villa.

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