Encuentra sentido a la numeración del suelo de la iglesia. Los cuartos.
Esta
entrada es muy importante para comprender la distribución interior de la
iglesia de Jerte, en cuanto a las sepulturas numeradas que conforman el suelo.
Cuando
se levantó por última vez la tarima del suelo parroquial, un arqueólogo estuvo
desenterrando los restos.
Una
observación que estuvimos comentando en un fin de semana que subí a Jerte, es
que se veía una estructura o retícula anterior que estaba en un nivel algo más
bajo de las tumbas actuales.
Vamos,
que no coincidían completamente la disposición actual con la que estaba debajo.
Entonces
desconocía lo que voy a comentar en esta entrada.
Antes
de la nueva iglesia los enterramientos se hacían casi con toda seguridad con
losas de barro cocido. Si os queréis hacer una idea de cómo podría ser el suelo
en la época que estamos describiendo os invito a visitar la iglesia de
Villatoro. Preguntas en la plaza, y te indican la persona que tiene las llaves
y te la muestra. Merece la pena. Debía ser similar.
Pero
se juntaron algunas circunstancias que hicieron que a finales del XVIII se
cambiaran por las actuales que conocemos de granito.
·
Al hacer la iglesia nueva, algo mayor, el suelo no
estaría acorde con la posición y gustos de la época.
·
La economía el pueblo estaba en crecimiento a mediados
de siglo y por parte del visitador obispal de Plasencia se pide que se enlose
el cementerio (dentro) de la iglesia porque es muy húmeda.
·
Y tanto la humedad como el uso hace que la “ciriera”,
que hace las veces de enterradora, rompa con cierta frecuencia estas losetas de
barro.
·
Se enlosa cuando la parroquia tiene dinero
suficiente para acometer dicha obra. Más adelante, en los gastos consignados en
el libro de fábrica de la iglesia, lo veremos.
Todo
conduce a que, ya a muy finales del XVIII, quede como lo podemos ver hoy.
Lo
que viene a continuación es un análisis bastante pormenorizado de esta
distribución. Doy por descontado que todas las personas que os acercáis a esta
información os imaginéis que el interior del templo era el cementerio.
Distribución
en "cuartos" de las sepulturas de la iglesia de Jerte.
Las
diferentes categorías de enterramiento quedan reflejadas, como ya apuntamos en
el apartado de las "rentas de la iglesia":
"-
sepulturas
Toca
de los rompimientos de las sepulturas:
en
la capilla: de los q se abren en la Capilla 15 Rls cada una y 14 mrs para
incienso siendo cuerpo mayor
1
tercio: en el primero tercio inmediato a la capilla 7 Rls y los 14 mrs de
incienso del entierro de cuerpo mayor.
Segundo: en el segundo tercio 4 reales y
los 14 mrs. de incienso como en los demás
Tercero: en el último “debaxo de el
coro” 3 reales y el incienso.
De las sepulturas de niños se paga lo mismo que de las
de los cuerpos mayores excepto que no pagan incienso.
La
anotación anterior del libro de becerro está hecha en 1687, antes de la
reedificación de la iglesia actual.
El
sistema de “cuartos” en que se dividía el solar de la iglesia para el
enterramiento coincide con las observaciones que podemos tomar de los
diferentes testamentos que en distintas fechas se suceden. Así, y sólo a modo
de ejemplo, tenemos que:
-
En los restos que nos ha llegado del testamento de Isabel Blázquez, mujer de
Juan Méndez, de 1582 se apunta que sea enterrada "...en la yglesia
de nra señora de la apsunçion en el segundo qto de la iglesia..."
-
En el testamento de Alonso Ruiz, marido de Catalina Jimenez, de 1591, se indica
que se le entierre en la "iglesia de nra señora en el tercero
quarto delante del santo crucifixo donde por a bien mas lugar oviere".
-
En la Memoria y Distribución de Alonso Martín Trabado, 1685, dice "...mando
que quando la boluntad de dios fuere serbido de me llebar desta prte bida que
mi querpo sea sepultado en la iglesia paroquial de la birgen de la Asunçion
deste dho lugr en el quarto segundo hacia el altar del nonbre de Jesus..."
Otros
sin embargo prefieren acercarse en esos momentos a los "suyos".
En
el Vínculo de Juan González, clérigo de Jerte, que fundó a su muerte, en
1569, pide "...que mi cuerpo sea sepultado en la yglesia de
nra señora deste dho lugar dentro en el coro en la sepultura de mi padre que
sea en gloria..."
En
el mismo tono, María García, viuda de Hernan Rodríguez, se manda enterrar "...
por encima de la sepultura de mi marido hernan rodriguez y se pague a la
iglesia sus derechos...", en 1605.
En
el mismo año, María Gallego, manda "...que mi cuerpo sea sepultado
en la iglesia de nra sra de la asuncion (...) en el cuarto hondonero junto a la
escalera de la tribuna donde esta enterrada mi hermana ana gallega que sea en
gloria..."
Las
hermanas Heredia, María y Catalina, viudas de Juan Beato y José Montero
respectivamente, piden ser enterradas en Jerte, "...en la sepultura de
Juan Martin Trabado o donde mas haya lugar, cerca del altar del Niño
Jesús..."
-
Un caso especial son las sepulturas dotadas, para una persona o para
familiares parientes próximos.
De
las tres sepulturas de estas características que son visibles actualmente en la
iglesia la más antigua corresponde a la de Catalina Ximenez, mujer de Alonso
Ruiz, regidor de Xerte cuando se actualizaron las ordenanzas en 1564. Lleva
fecha de 1600, cuando debió dotarla económicamente, aunque Catalina Ximenez
otorga su testamento el 16 de marzo de 1612. Después de la venta de sus bienes
y convertidos en censos se comienzan a repartir los intereses según había
solicitado la difunta en 1613.
El
caso de Juan Rodríguez es menos conocido, su tumba está junto a la de Catalina,
y es para sus parientes. Pero como ya he apuntado en otra entrada podría tener
conexión con María García.
En
la de María García la Andaluza, en la parte superior de lo que
denominaban “capilla maior”, se lee la inscripción "para
ella y sus capellanes". Esta mujer fundó sobre sus bienes una
capellanía en 1704. Era viuda de Juan de Robles y manda en su testamento que se
la entierre "...en la capilla mayor, junto a la virgen del
rosario...". Un codicilo posterior hace modificaciones a su testamento
y nos avisa de su estado grave "...estando enferma en la cama temiéndose
de la muerte ...". Es el 31 de marzo de 1711.
Y
otra sepultura dotada es la de Rodrigo Beato. ¿Dónde está? Sin duda en la zona
ocupada por el Altar Mayor actualmente. Se la nombra con ocasión de la muerte
de su madre y hoy permanece oculta por las reformas que se hicieron en la
iglesia en los años 60.
De
lo anterior se deduce que había algunas sepulturas dotadas incluidas dentro de
toda una estructura en "quartos" desde muy antiguo.
Denominación
de los "quartos".
Si
nos dejamos llevar de la lógica debía haber cuatro "quartos".
El
primero sería la capilla mayor, pero de alguna forma se confundiría con
la clasificación que al inicio de este apartado se hacía en 1687.
Para
complicar aún más la terminología usada por los diferentes párrocos para
diferenciar cada parte de la iglesia tomemos el periodo de 1731, primeras
anotaciones de difuntos que hemos conseguido, hasta cuando se acomete la nueva
construcción de la iglesia en 1756. Del análisis de los términos empleados
hallamos que aparecen los siguientes (tomados del libro de difuntos, tomo I,
APJ):
-
sin especificar sitio alguno = 74
-
Sepulturas dotadas de Rodrigo Beato (en 1732 y en 1742) = 2
-
entrada de la puerta =1
-
portal de la iglesia =1
-
pila bautismal de la ermita =1
-
"altar mayor" (entre 1731 y 1742) = 15 difuntos
-
"capilla mayor" (entre 1742 y 1757) = 12 difuntos
-
quarto del "medio" (de 1731 a 1756) = 280
- "entre
bancos", "siguiente al altar mayor" (de 1731 a 1742 y de 1750 a
1753) = 49
-
"primero" (entre 1747 y 1750) = 11
-
"segundo" (de 1749 a 1750 y en 1752) = 17
-
"tercero" (en 1742, en 1744 y de 1748 a 1749) = 9
-
"debajo de la tribuna" (de 1731 a 1742) = 98
-
"abajo" = 17
-
"ultimo"(en 1753) = 1
-
"inferior" de la ermita = 4
Sólo
a partir de 1781, cuando el Bachiller Miguel de la Vega comienza a anotar el
número de cada sepultura, aunque no siempre, y el cuarto, se puede aclarar
donde está cada cual. En esta época, finales del XVIII, quedan
determinadas las partes siguientes:
-
Capilla mayor, hasta la sepultura número 42, pero excluyendo la 41 que
pertenece al cuarto del medio.
-
Cuarto del medio.
-
Cuarto último o debajo de la tribuna.
Cabe
la posibilidad que se unificaran criterios en ese periodo para simplificar la
ubicación de cada persona al paso del tiempo, como más adelante se explicará.
A
la muerte del cura Miguel de la Vega, el 21 de noviembre de 1795, se continuó
el sistema de anotación en las partidas de defunción, por el bachiller Eugenio
Francisco Montero y Manuel Cano, aunque con frecuentes olvidos, hasta que con
la llegada del nuevo cura Tomás Martín de Prado, ya a inicios del nuevo siglo,
en 1800, deja de anotar el número de la sepultura.
Vamos
a detenernos en los "apartados" anteriores y a confrontarlos para
determinar la disposición real de los enterramientos antes y después de la
construcción de la nueva iglesia:
Años
y "nominación" de los "cuartos"
1731 1733 1735 1737 1739 1741 1743 1745 1747 1749 1751 1753
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Altar mayor |
Capilla
mayor |
||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Entre los
bancos |
primero |
bancos |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Medio
(segundo) |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
Debajo de la
tribuna |
3º |
3º |
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||
Del
cuadro cronológico anterior se desprende fácilmente que había realmente cuatro
cuartos
-
El más importante altar mayor, llamado
posteriormente capilla mayor.
-
El siguiente inmediato a éste, llamado entre los
bancos, posiblemente el lugar de la iglesia con asientos y quizá
relacionado con los cargos municipales [1]También se le llama tercio primero
durante un tiempo.
|
[1] En
una partida de difunto se anota la cercanía a la zona donde estaban los
bancos de Xusticia, relativamente próximos al altar. |
-
El del medio, que no cambia su nombre ni
incluso cuando algún párroco determina nombrarle tercio segundo.
-
Y el cuarto último, que más comúnmente se llama
debajo de la tribuna. En alguna ocasión se le dice tercero.
Siguiendo
esta costumbre los párrocos posteriores a la reedificación de la iglesia en
1758, continúan anotando "cuartos", cuando aparentemente, como hoy
conocemos, sólo vemos tres cuartos (capilla, medio y último).
Es
a partir del cura Dr Félix Caleya, a quien Jerte tiene dedicada la Plazuela de
la calle, cuando en 1803 se inician sus anotaciones y se da el salto de la
nueva denominación[2],
apareciendo sólo tres espacios:
3º
-- 1º (tercio primero)
3º
--mº (tercio del medio)
3º
--ultº (tercio último)
En
este mismo sentido, hacia 1794, se puede comprobar en las listas de párvulos
fallecidos esta reducción, al indicar las cantidades pagadas y los cuartos
donde se enterraron a estos menores con la siguiente indicación:
*
cappª maior (capilla mayor) 15 reales y 14 maravedís
*
qtº del mº (cuarto del medio) 7 reales y 14 maravedís
*
qtº ultimo (debajo de la tribuna) 4 reales y 14 maravedís
La
conclusión en este punto es que después de la reforma parroquial de 1756-1758
se simplificaron los "cuartos" a tres espacios muy diferenciados:
capilla
mayor (hasta el escalón que hoy vemos en la iglesia,
abarcaba hasta la sepultura 40, y siguió costando 15 reales más los 14
maravedís de la cera),
cuarto
del medio (desde el escalón hasta que se inicia la numeración
de nuevo al llegar a la sepultura 99 con carga de 7 reales más la cera)
y cuarto
último, que cae debajo de la tribuna, con numeración aparte (la más
"económica", con carga de 4 reales y la cera).
Para
hacernos una idea de la disposición de estos cuartos sirva este croquis
simplificado:
cuartos
antes de
1756 cuartos después de 1758
|
Altar mayor |
Capilla mayor |
|
|
Entre los
bancos |
||
|
Medio |
Medio |
|
|
Debajo de la
tribuna |
Debajo
de la tribuna |
El
criterio seguido para determinar que la capilla mayor se hace más grande,
absorbiendo la zona de los bancos, se encuentra en dos apreciaciones:
-
la primera en que se dice claramente en el documento
de apeo y deslinde de la iglesia en 1760 que la capilla mayor se ha aumentado
respecto de la original.
-
la segunda en el cuadro comparativo de la distribución
de enterramientos realizado en dos periodos distintos, antes y después de la
reforma, en cada espacio delimitado, dentro de la iglesia, y que más tarde se
leerá.
Análisis de la
distribución real de los enterramientos.
¿Quién
se enterraba y dónde? Casi nadie pondría en duda la idea lógica que, en una
sociedad estamental con diferencias económicas y sociales acusadas, esta misma
diferenciación se manifestaría en la distribución de las sepulturas. En gran
medida así ocurre, pero no siempre es de esa forma. Veamos con más detalle
algunos puntos:
-
De los primeros documentos de testamento que tenemos
se viene a comprobar que influyen en la determinación del lugar para ser
enterrado, tanto los altares colaterales cuando son de la devoción del
fallecido (de Nuestra Señora del Rosario, del Cristo de la Salud...), como ser
sepultados junto a sus familiares, aunque éstos se encuentren al fondo de la
iglesia. Así, no habría un exclusivo interés para situarse en lugares próximos
al altar mayor.
-
Como en Jerte no hay representación aristocrática, los
cargos municipales y de decisión están en general más disipados y a veces
recogen las opiniones y manifestaciones de sectores agropecuarios (ver
ordenanzas de 1564). Esto, junto con una propiedad dispersa en minifundios (ver
relación de datas concedidas por la ciudad de Plasencia a diferentes jerteños
en 1618), explotadas familiarmente, permitirían cuando menos la supervivencia e
incluso una vida digna durante ciertos periodos de tiempo. De esta forma la
mayoría de los jerteños, agricultores de pequeñas propiedades, tenderían a
enterrarse en el cuarto del medio, como parece desprenderse de los datos que
posteriormente vamos a exponer.
-
La relativa movilidad social, eso sí, dentro del mismo
estamento, se manifiesta en los inmigrados de diferente procedencia que se
casan y se avecinan en Jerte, echando raíces, y estando presentes en todos los
niveles económicos. De igual forma se distribuirán por los diferentes
"cuartos”.
-
Sin embargo, el fondo de la iglesia será el lugar
donde transeúntes pobres, jornaleros, temporeros y personas de edad avanzada
con pocos recursos económicos estén más presentes.
-
Por último, la consolidación de una oligarquía local
entre unas pocas familias se manifestará conforme avanza el siglo XVIII, y se
traducirá en una "ocupación" progresiva de la capilla mayor por los
familiares de estos propietarios.
Para
este análisis vamos a utilizar dos muestras tomadas del libro de difuntos, en
los periodos anterior y posterior a la nueva edificación parroquial. El primero
en un periodo de aparente expansión. El segundo, de inicio de declive
socioeconómico y poblacional.
Análisis 1:
distribución de los enterramientos en los "cuartos"
Muestra
A:
600 difuntos desde 1731 a inicios de 1758.
|
Lugar |
altar mayor |
bancos |
medio |
tribuna |
Sin determinar |
|
Nº difuntos |
33 |
60 |
301 |
132 |
74 |
|
%(*) |
6,3 |
11,4 |
57,2 |
25,1 |
(*)
% sobre 526 difuntos con expresión de su "cuarto".
Muestra
B:
317 difuntos en el periodo de 1781 a enero de 1800. (con nº de sepultura)
|
Lugar |
altar mayor |
bancos |
medio |
tribuna |
Sin determ. |
|
Capilla mayor |
|||||
|
Nº difuntos |
60 |
197 |
57 |
3 |
|
|
% |
20 |
62 |
18 |
||
Como
se puede comprobar la mayoría, en ambos casos, se entierra en el cuarto del
medio.
El
resto se distribuye en partes entre los otros "cuartos".
En
la comparación de los cuadros anteriores se puede comprobar que la suma del
cuarto del altar mayor y el de los bancos se acerca a la cantidad de la capilla
mayor después de la reforma.
En
el cuarto principal hay frecuentes enterramientos de cargos municipales,
clérigos, familiares de éstos...[3]
Y
aunque aparecen algunos "avecindados" de origen gallego o castellano,
éstos están más ligados a disposiciones testamentarias de distribuir sus pocos
bienes en misas que en la proximidad a la oligarquía local[4].
Análisis 2:
procedencia geográfica de los difuntos:
Muestra
A:
600 difuntos desde 1731 a inicios de 1758.
|
Lugar |
altar mayor |
bancos |
medio |
tribuna |
Sin determ. |
|||||
|
Nº difuntos |
33 |
60 |
301 |
132 |
74 |
|||||
|
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
|
|
Difuntos |
22 |
11 |
44 |
16 |
275 |
26 |
85 |
47 |
57 |
17 |
|
% sobre cada
apartado |
66% |
33% |
73% |
27% |
91% |
9% |
64% |
36% |
77% |
23% |
(loc:
foráneos, inm: inmigrados)
Muestra
B:
317 difuntos desde 1781 a inicios de 1800.
|
Lugar |
altar mayor bancos |
medio |
tribuna |
Sin determ. |
||||
|
Nº difuntos |
60 |
197 |
57 |
3 |
||||
|
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
Loc |
Inm |
|
|
Difuntos |
57 |
3 |
177 |
20 |
38 |
19 |
3 |
|
|
% sobre cada apartado |
95% |
5% |
90% |
10% |
66% |
33% |
100% |
|
La
mayoría de los jerteños se mandaba enterrar en el cuarto del medio, casi el
doble que en el total de los otros cuartos, siendo relativamente pocos los
inmigrados que se hacían enterrar en esta zona (apenas representaban un 10 %
del cuarto del medio), y en algunos casos al haberse casado y establecido como
vecinos de la localidad.
En
cambio, en el periodo de 1731-1758 parece que se manifiestan dos tendencias:
aquellos, arriba comentado, que son solteros y que dejan sus bienes para su
alma, pagando los reales de rigor para su sepultura en el altar mayor; y
aquellos otros que mueren camino del jornal, temporeros que recorren las rutas
de recolección para subsistir, encontrando la enfermedad y la muerte en el
camino, enterrados de limosna casi siempre, en el cuarto debajo del coro.
Esta
tendencia, al final del siglo, como se comprueba en el segundo cuadro, parece
que se agrava, disminuyendo enormemente el porcentaje de forasteros que se
entierran en la zona del altar mayor.
Aún
a riesgo de equivocarnos podríamos aventurar unas condiciones de vida más
precarias para aquellos que llegaban a nuestro pueblo en este segundo periodo
cuando la producción del castañar se viene abajo y se complica la situación
política general.
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