100 años de santas visitas: 1733 a 1832

 

Las Santas Visitas




Como comentaba antes, aparte del formalismo que supone la revisión de cuentas y documentos por el visitador de turno, podemos descubrir el ritual que se desarrollaba con su presencia, y que, en un núcleo de población tan reducido, tendría su importancia, rompiendo por completo la rutina diaria y permitiendo al fervor popular mostrarse en todo su esplendor.

Por su parte, permitiría al poder eclesiástico fundamentarse y hacerse presente con todo el boato a su alcance.

Las visitas que encontramos son las siguientes:

·        17 de agosto de 1733.

·          4 de marzo de 1740.

·        19 de junio de 1742.

·        19 de marzo de 1747.

·        28 de octubre de 1749.

·        11 de junio de 1752.

·        28 de abril de 1756.

·        8 de junio de 1759.

·        20 de mayo de 1763.

·          9 de mayo de 1765.

·        10 de julio de 1768.

·        25 de diciembre de 1774.

·        6 de marzo de 1779.

·        11 de mayo de 1783.

·        26 de mayo de 1791.

·        13 de enero de 1800.

·        Octubre de 1805.

·        26 de octubre de 1814.

·        8 de octubre de 1832.

Que hacen un total de 19 visitas para un período de 100 años.

Sobre el contenido de las visitas hay que diferenciar la descripción más o menos estereotipada del protocolo que se desarrollaba y los mandatos (generales o particulares) que se dictaban.

El desarrollo de la visita la podemos comprender, como un rito que se seguía, al transcribir algunos ejemplos:

Santa Visita de Xerte, 11 de junio de 1752. (Libro de fábrica de la iglesia. Folio 109 vuelto)

”El Ilmo. S.or D. Joseph ignacio Cornejo mi s.r obpo de Plasa de el Conso de S.M. continuando su sta y Genl Visita la hizo de la Yga Par roql de esta va en donde fue recivido con las solemnes acostumbradas, vi sito el sagro de el Ara mor en qe halló reservado el ssmo sacramto de la eucharistia qe se dio a adorar al Pueblo, paso a la Pila Bautismal, y registro los stos oleos, como tambien los ornamtos y alhajas de dha Yga y estaban con vastante aseo: administró S S I el sto sacramto de la confimon a las personas qe concurrieron a recivirle asi par vulos como adultos qe constan en el Libro de confirmdos y Bautizados – Y reconocidas las prezedentes quentas las aprobo S S I en qto ha lugar de dro por no contener substl herror en su formd y mando que el liquido alcze qe de ellas resulta se tenga preste para el cargo de la sigte qta Y en atencion a estar S S I informado que algunas Memorias pias, y otras fundaziones sitas en esta Parroql tienen obligon de particula- res Misas cantadas, y qe por el trabajo de cantarlas no contri- buyen al sachristan lo qe corresponde anualmte manda SSI qe en lo subcesivo se le pague por cada Misa un Rl de Von. Y mediante qe los heros de D. Alonso Montero Difunto no han satisfecho a la Yga el vestuario qe este llevo para su en- tierro manda SSI igualmte a dichos heros pena de excomon mor late sententia ipso facto incurrenda qe dentro de tres Me- ses cumplan esta providencia entregando a dha Parroql dho ves- tuario o su valor para emplearle; y no lo cumpliendo asi vajo la misma censura el cura Ror o su thete los haga publicar y den quenta a SSI y lo firmo doy feé.   Joseph Igo obpo de Plasa   Ante mi: D. Diego Manl Garrido.”  

“El ilustrísimo Señor Don José Ignacio Corneja mi señor obispo de Plasencia, del Consejo de Su Majestad, continuando su santa y general visita, la hizo de la iglesia parroquial de esta villa, en donde fue recibido con las solemnes acostumbradas. Visitó el sagrario del Ara (altar) mayor en que halló reservado el santísimo sacramento de la eucaristía, que se dio a adorar al pueblo. Pasó a la pila bautismal, y registró los santos óleos, como también los ornamentos y alhajas de dicha iglesia, y estaban en bastante aseo. Administró SSI (su santidad ilustrísima) el santo sacramento de la confirmación a las personas que concurrieron a recibirle, así párvulos como adultos que constan en el libro de confirmación y bautizados – Y reconocidas las precedentes cuentas, las aprobó SSI en cuanto haya lugar de derecho por no contener substancial error en su formalidad. Y mandó que el (dinero) líquido alcance que de ellas resulta se tenga presente para el cargo de la siguiente cuenta. Y en atención a estar SSI informado que algunas memorias pías, y otras fundaciones sitas en esta parroquial tienen obligación de particulares misas cantadas, y que por el trabajo de cantarlas no contribuyen al sacristán lo que corresponde anualmente, manda SSI que en lo sucesivo se le pague por cada misa un real de vellón. Y mediante que los herederos de D. Alonso Montero, difunto, no han satisfecho a la iglesia el vestuario que éste llevó para su entierro, manda SSI igualmente a dichos herederos, pena de excomunión mayor “late sententia ipso facto incurrenda” que dentro de tres meses cumplan esta providencia entregando a dicha parroquial dicho vestuario o su valor para emplearle; y no lo cumpliendo así bajo la misma censura, el cura rector o su teniente los haga publicar y den cuenta a SSI. Y lo firmó. Doy fe.   Josñe Ignacio, obispo de Plasencia.   Ante mí: D. Diego Manuel Garrido”  

En el caso antecedente fue el propio obispo el que realizó la visita. La mayoría de las ocasiones estaba a cargo de un Visitador General nombrado para tal efecto [1]. En la descripción siguiente podemos ver los elementos del procedimiento de manera más clara:

[1] La mayoría de las ocasiones los visitadores generales son nombrados para realizar las visitas a las parroquias del Valle y Vera. Las personas encargadas de esta tarea traen su Notario para levantar acta. Entre los títulos que suelen poseer son el de Licenciado y Doctor. Pueden ser Presbíteros, Canónigos…

 

“Sta Visita de Iglesia aº de 1765. En la Villa de Jerte a Nuebe dias del mes de Maio de mil setezos sesenta y cinco el sr Dor dn thomas de thorres Mro scuela Dignd y Canº de la sta Yglª Cathl de la ciud de Plasencia Visitador Gral de esta y su obis pado sede vacante pr fallecimto del Illmo sr Dn Juan franco Manrrique obispo qe fue desta Diozesi. Haviendose constitui do en esta villa con su audª a efecto de ze lebrar en ella la sta Visita, acompañado de la Justizia y Regimto de otras personas y de mi el Notario pasó a la Yglesia Parroql titular de nra sra de la Asumpzon donde estava prebenido a sus puertas principales Dn Alonso Beato thente de Cura (pr hallarse auste el Lizdo Dn Antonio Gonzalez Serrano Cura Ror en urgenzia prezisa). Rebestido, y con Palio y demas insinias condigtes y haviendo summi nistrado a su mrd el Hisopo hizo el regular Asperges subio al sitial qe estava dispuesto a el lado del ebangelio salio misa maior qe se Ze lebro con toda solemnd y a su ofertorio se leyó el edicto de pecados publicos qe prebiene la Sinodal y concluida la misa se vistio su mrd de roqueta y Capa plubial y con las devidas Zeremonias visito el Sagrario del Altar maior donde se reserva el smo Sacramto en qe echo menos la Cortina qe debe tener pr la parte interior qe mando se compre promptamte de tela dezente, de los caudales de fabrica y haviendo manifestado al Pueblo el ssmo Cantando los himnos y oraciones pre benidas pr el ritual pasó prozesionalmte a la Pila Baptismal qe reconocio y las ampollas de stos oleos y Chrisma; desde cuio sitio, con Bes tidura de requiem hizo la prozeson de difuntos con las oraciones y responsos corresptes pr dentro y fuera de la Iglesia, y concluidos todos estos actos; Visito igualmte los Altares, Aras, Ca lizes y demas Basos y ornamtos de esta con to das las oficinas, y se hallo en buena orn y con la posible Dezenzia. en cuia Conformd y Reserbando dar las Providenzias qe combengan finalizó la Visita de Iglesia. Y haviendo reconozido las quentas de fabrica dadas desde la anterior Visita las aprobó en qto há lugar de Dro mediante no haver hallado en ellas Herror sustanzl y mando qe el Alqe se exsija y ponga en el Archivo.”  

“Santa visita de iglesia. Año de 1765. En la villa de Jerte a nueve días del mes de mayo de mil setecientos sesenta y cinco, el señor doctor don Tomás de Torres Maestro escuela dignidad y Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Plasencia. Visitador General de ésta y su obispado, sede vacante por fallecimiento del Ilustrísimo señor Don Juan Francisco Manrique, obispo que fue de esta diócesis. Habiéndose constituido en esta villa con su audiencia a efecto de celebrar en ella la santa visita, acompañado de la Justicia y Regimiento de otras personas y de mí el notario, pasó a la iglesia parroquial titular de Nuestra Señora de la Asunción, donde estaba prevenido a sus puertas principales Don Alonso Beato, teniente de cura (por hallarse ausente el licenciado Don Antonio González Serrano, cura rector en urgencia precisa). Revestido, y con palio y demás insignias contingentes, y habiendo suministrado a su merced el hisopo, hizo el regular “asperges”, subió al sitial que estaba dispuesto al lado del evangelio. Salió misa mayor que se celebró con toda solemnidad y a su ofertorio se leyó el edicto de pecados públicos que previene la Sinodal. Y concluida la misa se vistió su merced de roqueta y capa pluvial, y con las debidas ceremonias visitó el Sagrario del altar mayor donde se reserva el santísimo Sacramento en que echó de menos la cortina que debe tener por la parte interior, que mandó se compre pronamente de tela decente, de los caudales de fábrica. Y habiendo manifestado al pueblo el santísimo, cantando los himnos y oraciones prevenidas por el ritual, pasó procesionalmente a la pila bautismal, que reconoció, y las ampollas de santos óleos y “Crisma”; desde cuyo sitio, con vestidura de réquiem hizo la procesión de difuntos con las oraciones y responsos correspondientes por dentro y fuera de la iglesia. Y concluido todos estos actos, visitó igualmente los altares, aras, cálices y demás vasos y ornamentos de ésta, con todas las oficinas, y se halló en buen orden y con la posible decencia. En cuya conformidad y reservando dar las providencias que convengan finalizó la visita de iglesia. Y habiendo reconocido las cuentas de fábrica dadas desde la anterior visita, las aprobó en cuanto haya lugar de derecho mediante no haber hallado en ellas error sustancial. Y mandó que el alcance se exija y ponga en el archivo”

(El documento anterior continua con el apartado de mandatos).

Básicamente, al finalizar la visita, se ponía por escrito en el libro de fábrica de la parroquia la descripción de lo visitado por el obispo.

A continuación, se escribían los mandatos de tipo general: apostólicos, de organización del clero… y los de orden particular: dirigidos a colectivos o personas del pueblo, más concretos. Entre éstos últimos hay varias referencias a mayordomos, ciriera, sacristán y cura rector de Jerte.

La importancia de estas mandas está en que se constituyen en verdaderos mandamientos de gastos extraordinarios, a los que se ciñe muy exactamente tanto el cura como el mayordomo. No se realiza arreglo u obra de mediana importancia sin que la sede placentina lo haya ordenado.

Para tener una idea cabal de la variedad de las mandas vamos a resumir las que se hicieron en la visita de 1791:

1.   Que en el plazo de dos meses se hagan efectivos todos los alcances a favor de la iglesia, cofradías, demandas…que deben los mayordomos, en caso contrario se inicie vía judicial ante la Real Audiencia de Extremadura.

2.   Que se echen balaustres de hierro torneados con sus remates de bronce a los extremos y gradas del presbiterio [2].

[2] Esa reja la hemos conocido cuando éramos pequeños en la iglesia. Y quizás el balcón de la casa curato actual las conserve.

3.   Que se ponga pasamano a la escalera del púlpito [3].

[3] Se encontraba a mano derecha según se entra a la iglesia. Entre la puerta principal y la puerta de la sacristía.

4.   Que para evitar los juegos de pelota en el atrio de la iglesia se levante la pared de este lugar tanto cuanto el cura le pareciere conveniente [4].

[4] A raíz de este mandato se hace posteriormente el atrio cerrado, como se conoce en la actualidad.

5.   Que de piedra jaspe o mármol se ponga en la caja de la Puerta principal la imagen de nuestra señora patrona titular de la parroquia [5].

[5] Que sepamos no se llega a hacer. No hay constancia de este gasto ni indicación de que se pusiera.

6.   Que se compren unos candeleros de plata grandes y buenos para el uso del altar mayor en los días festivos.

7.   Que se arregle y ponga mejor que está el confesionario que cae enfrente del púlpito, y echarle llave si le pareciere necesario al cura.

8.   Que el mayordomo ponga con prontitud los dineros a rédito, evitando la prevaricación el cura rector…

9.   Que se haga balance en cada cofradía, poniendo el alcance al mayordomo (de cada cofradía se entiende)

10. Que las capellanías, al morir el capellán, recojan de la casa mortuoria, de sus herederos y testamentarios los apuntes y recibos para que no se pierdan…

11. Que el mayordomo actual cobre con arreglo a lo mandado en las anteriores visitas el costo que les corresponde del enlosado a los sepulcros dotados.

12. Que se compre un libro pequeño para anotar todas las ordenes circulares y particulares de SSI y demás señores superiores.

13. Que se certifique en los libros de bautismo, casados y difuntos, al final de cada año, el número de partidas que hubo, bajo multa de doce reales.

14. Que todos los curas lleven diario escrito para su gobierno las misas que vayan celebrando, y se presenten en las santas visitas, para que cuando alguno fallezca evita las oscuridades de ignorancia que se encuentran después de muertos.

15. Que si lo permite el caudal de fábrica se compre damasco encarnado de buena calidad para unas colgaduras a la Capilla Mayor con su galón fino proporcionado; que al sacristán se le compre lienzo bueno para una sobrepelliz, que de los vestuarios por viejos no usuales se hagan dálmatas a los monacillos para los días de primera clase y que la custodia vieja de plata por no servible se dé en cambio y retorno de las vinajeras.

16. Respecto de hallarse en estado deplorable la casa taller de fábrica y haber persona que la tomen en arrendamiento y repare supliendo a cuenta de éste los gastos necesarios. El cura podrá acordar con el pretendiente, pero reservando pieza suficiente donde se guarde bajo llave las maderas y muebles parroquiales.

Con estas pequeñas indicaciones resulta más fácil imaginar la sociedad del XVIII. Marcada fuertemente en el ámbito rural por los estamentos eclesiásticos, que a su vez retroalimentan a la pequeña oligarquía de municipios como Jerte. Una presencia católica omnipresente en la vida de cualquier jerteño, de la que difícilmente podría alejarse.

Esto, formalmente. Supongo, y a veces aparecen anotaciones, que muestran matices que difieren de la lectura oficial religiosa. Pero eso lo dejaremos para una entrada especial.

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