Otros ingresos de la parroquia, Siglo XVIII
En este apartado veremos de dónde provenían los ingresos para el mantenimiento
de la iglesia jerteña:
censos y rentas, sepulturas, misas, distribuciones, multas y aportaciones
extraordinarias.
Otros ingresos de la parroquia.
a) Censos y rentas.
Ya sabemos de la existencia de censos de la iglesia que producía anualmente
unos ingresos fijos para las arcas de la parroquia. La característica más
marcada de este tipo de ingresos está en la regularidad, y, por tanto, la
seguridad de contar siempre con estos dineros. De ahí la orden siempre presente
de poner estos censos en personas abonadas con la garantía de ser buenos
pagadores.
La permanencia, generación tras generación, en el marco familiar ya se ha
puesto de relieve. Además, siempre está presente la vigilancia eclesiástica,
bien del cura, bien de Plasencia, para que el dinero no pare, sino que en
cuanto se redima un censo se eche de nuevo en otra persona que lo tome. Queda
recogido incluso en las Santas Visitas. Hoy conocemos las personas que poseían
estos censos y cómo se continúan a lo largo de muchos años.
Su cuantía es pequeña en general. Si los comparamos con los censos de la
memoria de Catalina Jiménez, a pesar que ésta es de un siglo anterior, y por
tanto está devaluada, comprobamos que los censos de la parroquia apenas
alcanzan el 40 % de las rentas producidas por dicha memoria.
Otra cosa son las capellanías, que por sí mismas se gestionan y tienen sus
rentas propias. O las cofradías, que actúan del mismo modo, aunque con mucha
menor cuantía.
El montante de los censos oscila entre los 13.905 maravedís de 1732, los
13.695 de 1735, los 13.921 de 1746, los 13.915 de 1751... cantidades muy
próximas, con pequeñas variaciones. Cuando la contabilidad se anota en reales
se sitúan en torno a 454 o 455 reales. Sólo a partir de 1811, con la inclusión
en la misma partida de censos de los provenientes de la memoria de Ana Bernal,
que había mantenido una contabilidad aparte, se alcanzan los 569 reales. Pero
es en esa época, confluyendo una serie de peculiaridades: arrasamiento del
pueblo, pérdida de documentos y escrituras, endeudamiento general de la
población... donde nos encontramos un baile de cifras difíciles de calcular. Se
anotan 1709 reales en el trienio de 1812 a 1814, 495 reales en 1815 y 1816, 113
reales en el bienio 1817-1818, perdonando 15 reales a 4 personas, 932 reales
para el bienio 1819-1820, 837 reales para 1821-1822... A partir de entonces las
cantidades caen en picado, y hacia 1833 sólo se anotan 122 reales en dos años.
El sistema de censos entra en declive, llegando poco a poco a su ocaso.
Curiosamente las listas de los que pagan los censos de la iglesia se
corresponden en muchos casos con personas “abonadas”, de familias establecidas,
muchos de ellos parientes de los que en origen habían hecho la dotación a la
parroquia.
Como ejemplo vamos a explorar los réditos del año 1729:
|
Persona que paga el censo |
Cantidad Maravedíes |
Observaciones |
|
Francisco
García de Cepeda |
126 |
Mayordomo
de la iglesia en 1732-33 |
|
Herederos
de Francisco Montero Susaño y de Salvador Jiménez |
578 |
La mayoría
de los censos aquí referidos en personas con apellido Montero guardan
relación con las escrituras de Rodrigo Montero y María Delgado su mujer |
|
Juan Muñoz
(Moragado) de Juan por el que pagaba Juan Montero de tras de la torre |
1.407 |
Paga en
1767 Juan Martín de Juan y es ¼ del censo que impusieron Fernando Merino y
Magdalena de Vargas su mujer. Antes lo pagaba Zancudo |
|
Juan
González Valiente, por Alonso Casas Calleja |
420 |
|
|
Juan
Sánchez de Juan, en lugar de Alonso Carrión, y Francisco Méndez |
150 |
|
|
Juan
Carrión Roquilla y Francisco García de Luís |
300 |
Fco.
García es el mismo que más abajo paga la sepultura dotada de Rodrigo Beato,
lo que indica su parentesco |
|
Herederos
de Diego Sánchez de Pedro, por los de Juana de la Cruz, viuda de Pedro
Sánchez |
268 |
Este censo
en 1754 lo paga Luís Toval, que fue alcalde. En casa de su hermana Teresa
falleció Francisco Antonio, el negro de Angola, su criado |
|
Juan
Montero de Juan, yerno de Alonso Méndez |
63 |
En 1754 lo
pagan los herederos de Rodrigo Beato de Juan, y en 1767 Pedro Beato |
|
Ana
González viuda de Diego Muñoz Carrón |
100 |
El
apellido Muñoz Carrón está íntimamente vinculado en este periodo con cargos
municipales: alcaldes, regidores, escribano... |
|
Melchor
Casas |
232 |
Casado con
Catalina Delgado, su hijo Juan fue regidor en 1760 y procurador del común en
1766 |
|
Magdalena
Martín, viuda de Pedro Montero |
90 |
|
|
María
González viuda de Francisco Montero de Diego, y Rodrigo Montero por las
menores de Alonso Rodríguez |
4217 |
Son los ¾
del censo de Fernando Merino y su mujer, en 1754 lo pagaban José Oliva y su
mujer Catalina González |
|
Ana
García, viuda de Francisco Montero, por Juan Montero de Francisco |
25 |
|
|
Licenciado
D. Alonso Montero, presbítero, por la capellanía que goza de María de Heredia |
1700 |
De los
sacerdotes más antiguos de la villa, en 1729 forma parte siempre de la
comisión que toma cuentas al mayordomo cada año. En 1749 aún asiste a esas
reuniones |
|
Pedro
Santero |
200 |
Como
patrono de la Memoria de Catalina Jiménez. Su mujer se llamaba Ana Jiménez |
|
Francisco
García de Francisco, por su mujer Inés Jiménez |
306 |
|
|
Francisco
García de Luís por la sepultura de Rodrigo Beato escribano |
510 |
En 1754 la
paga Francisco Gracñia de Francisco |
|
Lorenza
Delgado viuda de Francisco Arias |
660 |
En 1710
tuvieron una hija que llamaron Beatriz |
|
Alonso
Méndez de Andrés |
210 |
|
|
Herederos
de Francisco González, Juan López y María Durán |
109 |
|
|
Alonso
Jiménez por su mujer Teresa Gallego |
612 |
Matrimonio
joven acababan de tener a su hija María el año anterior de 1728 |
|
Juan Muñoz
Carrón de Baltasar por Diego Zancudo mayor en días |
612 |
Diego
Gallego Zancudo también fue mayordomo de la iglesia en 1746 |
|
Alonso
López Talabán por la escritura que dio Francisco Sánchez de Rodrigo |
510 |
b) Sepulturas.
Uno de los ingresos parroquiales, negativo desde una perspectiva
demográfica y para el desarrollo económico de la población, es el procedente de
las sepulturas. Indicadores de aumentos considerables en este punto nos estarán
desvelando alguna catástrofe: epidemias, precariedad higiénica y médica,
carestía de alimentos, guerras...
Los ingresos percibidos para el periodo de 1732 a 1836 por este concepto
son bastante variables. Dependen de varios factores. A saber:
- Número de difuntos
adultos y lugar de entierro. (Recordamos que según el “cuarto” o
lugar dentro de la iglesia se pagaba más o menos). En este sentido el cuarto
más utilizado por los adultos es el tercero. La proporción entre el segundo y
último cuarto suelen ser equivalentes. Los enterrados cerca del altar son
minoría. Con la reforma de la iglesia y la nueva construcción se mantiene esta
tendencia: la mayoría se hace enterrar en el cuarto del medio, y el resto se
reparte casi por igual entre los dos cuartos que quedan (el del altar y el de
la tribuna).
- Dentro del apartado
anterior llama la atención que en los años anotados en el libro de fábrica el
número de difuntos adultos es algo menor que en el libro de difuntos del mismo
año. En un análisis más detallado podemos descubrir que a pesar de que los
niños mayores de 7 años se anotan en el libro de adultos, estas diferencias se
deben a los pobres de solemnidad que son enterrados de limosna. Por
tanto, no se pagan derechos de entierro de los mismos, con lo que coincidirían
por lo demás con las escasas indicaciones del libro de fábrica.
- Los párvulos fallecidos se
anotan en listas al final del libro de difuntos, con escasas referencias
constituyendo listados muy deteriorados y que poco ayudan a un análisis cabal
de quienes ni cuántos son. La mayoría de estos infantes eran enterrados casi
por igual en el cuarto tercero y en el último. Sólo, y muy esporádicamente,
algún hijo de familia pudiente se atreve a enterrarlo en la zona más costosa
del templo. De esta forma, cuando encontremos cantidades equivalentes de
ingresos por los conceptos de adultos y párvulos, nos estará indicando un mayor
número de niños fallecidos [1]. Si el número es
significativamente más alto podemos intuir algún tipo de epidemia, ya que sólo
nos lo indican en un caso (epidemia de viruelas [2] en el año
1754/1755).
[1] Sirva como ejemplo que en el año 1758 los 10 adultos fallecidos pagaron
4.440 mrs. Y los 27 párvulos 4.284 mrs. La comparación queda claramente marcada
por los lugares de las sepulturas.
[2] La presentación de cuentas de ese año es conjunta para el periodo de
1754-1755. Sólo nos indican que fallecieron 60 párvulos en estos dos años por
“epidemia de viruelas”.
Observaciones:
- Una dificultad para
conocer con pormenores estos datos está en la presentación bianual de éstos en
este apartado, sobre todo a partir de 1806.
- Los ingresos como tales
desaparecen en 1836, cuando al parecer se iniciaron los enterramientos en el
nuevo camposanto como indica una nota: “importaron las sepulturas abiertas en
la hermita del Ssmo Cristo antes de hacer el campo Sto”. [3]
[3] A pesar de ello sabemos que la iglesia siguió ofreciendo entierros de
diferente categoría y calidad social. Sirva como recuerdo el siempre nombrado
caso del tío Román.
- Existen años con
ingresos mínimos: En 1745 sólo se consignan 1572 mrs (sabemos que ese año
fallecieron nueve adultos). En 1763 se anotan 1560 mrs de adultos (correspondientes
a diez fallecidos), y 2318 de un número indeterminado de pequeños que
hacen un total de 3878 mrs. Estos datos, para la población de Jerte entonces,
indican baja mortalidad, tanto adulta como infantil.
- Los ingresos mayores se
corresponden con epidemias que afectan en mayor medida a la población más
débil, al infantil. Como referencias sirvan:
|
Periodos |
Adultos |
Mrs |
Párvulos |
mrs |
|
|
1738/1739 |
29 |
33 |
5132 |
46 |
6324 |
|
1754/1755 |
32 |
33 |
6398 |
60 |
7650 |
|
1758 |
10 |
15 |
4440 |
27 |
4284 |
|
1759 |
29 |
6528 |
¿? |
11916 |
|
|
1761 |
23 |
3296 |
¿? |
16262 |
|
|
1762 |
17 |
4896 |
¿? |
8158 |
|
|
1768/1769 |
51 |
10392 |
¿? |
15454 |
|
|
1778 |
9 |
5 |
1532 |
¿? |
8128 |
|
1782 |
14 |
16 |
3596 |
45 |
11170 |
|
1786 |
18 |
21 |
3850 |
52 |
12900 |
|
1792/1793 |
27 |
33 |
7394 |
¿? |
14978 |
(La segunda columna de adultos indica el número de adultos fallecidos
según el libro de difuntos, incluyendo niños mayores de 7 años y pobres de
solemnidad)
A los factores anteriores que diezman la población hay que añadir
catástrofes climatológicas o la pérdida progresiva del castañar que diezman la
población y que inclinan la tendencia hacia la baja, con una caída hacia
finales del XVIII.
Las cantidades percibidas por el clero, por este concepto, aunque no son
importantes, tampoco son desdeñables y en algunas ocasiones se acercan al
montante de las percibidas por los censos de la iglesia. Es decir, es un
ingreso más o menos fijo con el que se cuenta cada año. La cantidad se acerca a
los 10.000 mrs anuales a lo largo del siglo XVIII y principios del XIX. La
media para el periodo de 1732 a 1785 es de 9.458 mrs, y de 12.129 para el que
va desde 1786 a 1836.
c) Misas.
Uno de los ingresos principales es el relativo a las misas, buena parte de
ellas de difuntos por entierro o cabo de año, que son percibidas por los
sacerdotes que las ofrendan y el sacristán. Otras misas, de las Capellanías y
Memorias, pasan directamente al capellán. Aunque hay que indicar que muchas de
las misas de difuntos se decían en conventos de comarcas próximas: Trinitarios
de Hervás, Agustinos de Jarandilla, Franciscanos de Tabladilla, incluso alguna
vez en los Dominicos de Plasencia.
d) Distribuciones.
Otra fuente de ingresos lo constituyen las distribuciones. Se trata de
dejar parte de los bienes raíces para misas y oficios religiosos.
La propiedad dejada: casa, finca... se vende públicamente y se reparte, a
los precios (o “limosnas” como normalmente se dice) acostumbrados, hasta
terminar con la cantidad de que se dispone.
Ya hemos visto en el siglo pasado cómo aparecen algunas de estas
distribuciones. Como se concluyen en sí mismas, y suelen liquidarlas en poco
tiempo no se reflejan ni en libros parroquiales de fábrica ni en escrituras
aparte. Quitando la de Alonso Martín Trabado, el resto son anotaciones del
libro de difuntos, ya bien iniciado el siglo XVIII, aunque todo nos hace pensar
en una práctica relativamente frecuente.
En realidad, este tipo de obra no difiere de otras memorias que hemos
comentado en apartados anteriores. Sirvan un par de ejemplos:
- Bárbara Hernández, al
morir su marido Pedro García, en 28 de febrero de 1742, distribuye una casa y
una viña (heredad de Bárbara) en misas de a dos reales. El valor de ambas
asciende en la venta a 2.328 reales, con lo que se dicen por su alma y la de
sus padres 1164 misas.
- María Hernández, el 18
de mayo de 1746, junto a las 44 varas de paño para pobres, se reparte 8 fanegas
de trigo. Al fallecer su marido, Juan Carrión, deja para las Ánimas y el Cristo
del Amparo la heredad del Ribero y la mitad del prado que ella tenía. Por su
alma y la de sus padres deja la casa que está en la calleja que sale al río, el
huerto que tiene, dos cubas que están en ella y el castañar que tiene al pago
de las Butreras.
Hemos de deducir que estas entradas extras en las arcas parroquiales
afectaban principalmente al cura y al sacristán, saneando el corto sueldo
asignado a los clérigos en parroquias pequeñas como era el caso de Jerte, y que
a finales de siglo, hacia 1791, contaba con 5 religiosos.
e) Multas.
Es un apartado de ingresos insignificante sobre el montante total, sin
embargo nos dibuja la realidad social de la época.
Son muy pocos los casos que quedan recogidos:
- 1732, multa a José
Merino, 1000 mrs.
- 1735, a la mujer de
Alonso Prieto, 136 mrs. Por lavar paños en día de fiesta.
- 1747, 41 reales sin
especificar a quién ni por qué causa.
- 1756, 412 mrs también
sin especificar nada.
- 1760, 4 reales y 8
mrs que se sacaron de multa a Martín Ximénez por comunicar con la novia
a solas (408 mrs).
- 1762, 272 mrs de la
misma forma.
- Este mismo año aparece
un apartado de 510 mrs que paga la justicia como licencia eclesiástica,
probablemente para ejercer tareas en festivo. Esta misma cantidad se repite en
1765, 66, 67.
- 1767, 272 mrs sin especificar.
- 1768, 12 reales
- 1780 12 reales.
No aparecen más detalles de sanciones.
f) Aportaciones extraordinarias.
Un apartado excepcional lo constituyen las aportaciones voluntarias para
peticiones especiales, con finalidades concretas. Es el caso de la nueva
construcción de la parroquia. Hay vecinos que aportan cierta cantidad, incluso
alguno se encarga de comprar el vestuario nuevo, que veremos en otros
apartados.

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