Primeros documentos eclesiásticos. 1463 y 1488

 

Primeros documentos.

Censos eclesiásticos del siglo XV.


El primer documento que nos ha llegado, (es muy probable que sigan apareciendo otros muchos en el obispado placentino), perteneciente a las escrituras de la iglesia, nos presenta una estructura organizativa plenamente consolidada, tanto en Jerte como en Cabezuela:

 

A principios de 1463, por orden de Diego de Heredia, provisor placentino, se le pide a Diego González de la Serena, Vicario de Cabezuela y Trasierra, que le comunique al cura de Xerete para que ponga a censo unos bienes que tiene la iglesia jerteña.

Se trata de unas casas “q es a la fondonada del dho lugar” con los otros bienes y una viña.

 

Durante dos domingos se publicita para quienes estén interesados. Finalmente son adjudicados en Lope Martín y Juan Sánchez, su hermano yerno de Juan Gómez.

El documento, de 8 páginas en tamaño cuartilla, incorpora los tratamientos habituales de las condiciones que se verán más pormenorizadas en otra entrada.

El censo que asumen les obliga a pagar 460 maravedíes cada año, perpetuamente hasta que no rediman el principal (capital o su valor en este caso) del censo.

Resultan curiosos los pagos anuales en tercios, es decir, cada cuatro meses: febrero, junio y octubre. Mientras que en todos los que he visto en fechas posteriores son pagos anuales en dos plazos: Navidad y san Juan.

 

La otra carta censal, perteneciente a la parroquia es de 1488 y va sobre términos similares.

Toman el censo Lope Martin y María González, mujer de Rodrigo ¿?

Los tres testigos, también vecinos de Jerte fueron Diego Martín, Pedro ¿? Y Pedro García. Llama la atención el signo del notario apostólico del documento en la última página del documento.


 

Última página del censo de 1488. Archivo Parroquial de Jerte. Digitalizado y disponible en la web de FamilySearch junto a otros documentos.


Las investigaciones sobre épocas, anteriores a estas fechas, requerirá de nuevos esfuerzos y arrojará más luz tanto de la formación original de nuestro pueblo como de su evolución posterior.

 

Hoy arrancamos desde este testimonio, anterior al reinado de los Reyes Católicos. En esta aproximación nos encontramos que ya entonces la iglesia disponía de algunos bienes dejados en testamentos con carga de algunos oficios religiosos, normalmente misas, en memoria de los otorgantes, o para la realización de alguna obra pía.

 

A imitación de las clases más pudientes, más frecuentes en los núcleos de población mayores, donde residían, se hace corriente esta forma de legar parte de sus bienes, tanto a la iglesia como a cofradías o ermitas.

 

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